Leer en cuarentena: cuando los pretextos para no hacerlo se terminan

Leer en cuarentena: cuando los pretextos para no hacerlo se terminan

Por: Jessica Reyes

¿Cuántas veces le has prometido a ese libro –regalo de la navidad pasada— que este día, mes o año vas a llegar a su punto final?; voltea a ver tu estante y fíjate en que página has vuelto a dejar el separador de una lectura sin fin.

Página sin número, probablemente no lo hayas empezado.

El pasado mes de febrero, el Módulo sobre Lectura del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) publicó información sobre el comportamiento lector de la población mexicana de 18 años y más, revelando los motivos por los que muchos de nosotros hemos dejado de leer libros, revistas, periódicos, historietas y páginas de Internet, foros o blogs.

La falta de tiempo, así como la falta de interés, motivación o gusto por la lectura son las principales causas que han impedido a las y los mexicanos iniciar o mantener un hábito lector.

A casi dos meses de un encierro obligado y de una pausa activa en nuestra vida cotidiana a consecuencia de la pandemia por el virus COVID-19, muchas personas han encontrado en sus días de confinamiento la oportunidad de retomar viejas convicciones o comenzar con nuevas experiencias, ya sea solos o en familia.

Y es que, en esta ocasión, el pretexto ha sido bueno, nunca el aburrimiento pensó ser el aliado que nos conduciría a su propio escape. Una de las mejores alternativas de entretenimiento –y alivio en tiempos de pánico— es acudir a rincones literarios; espacio y tiempo destinados en casa para sumergirse en algún cuento, poema, novela o relato que nos reconforte nuestras sensibilidades.

Sentir empatía con otros –reales o no— es una necesidad emocional que hoy se eleva por circunstancias radicales de salud pública, por ello, muchos de nosotros buscamos refugiarnos en algún producto o expresión cultural, llámese libro, película, serie o música, que nos permita lidiar con nosotros mismos y alcanzar un placer estético.

Una experiencia lectora es un ritual de conciencia y reencuentro, un contacto –casi siempre ficcional— que nos permite ver más realidades de las que nos tocan en una vida. Para César Bringas Tobón, pluma poblana que a sus 29 años ha sido galardonado con diversos premios nacionales de creación literaria y ha publicado títulos como Limosna para los pájaros (Editorial Montea, 2015), Los cuerpos cautivos (Textere Editores, 2018), ¿Te acuerdas? (ICA, 2018) y, recientemente, Aquí vivimos con una mano en la garganta (Editorial del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, 2019), experimentar con las nuevas formas de creatividad que las redes sociales nos permiten, es crucial para darnos cuenta que la gente ya se encuentra en su propia experiencia lectora, esa que escribe, lee y declama sobre sí misma.

“Hoy Facebook o Twitter son formas de escritura y lectura que nos acercan al entorno, son nuestros diarios y, por lo tanto, nuestras nuevas formas de la creatividad. Todo el tiempo estamos leyendo y escribiendo; escribimos un cuento que es el de nosotros mismos. Puede que la gente no esté leyendo lo que la alta cultura quiere que lean, pero existen escrituras y literaturas más allá del canon y más allá del objeto libro”, señaló en entrevista telefónica Bringas Tobón.

Caemos entonces a un punto crucial, donde el paso que sigue, para todas y todos aquellos aventureros que buscan descubrir otras narrativas, puede significar avanzar o simplemente cambiar de lugar, y eso está bien. Este juego no se trata de pretender a la primera enfrentarse con un ejemplar del Quijote de la Mancha en castellano antiguo, y morir en el intento. La literatura no es inalcanzable, es –como nos cuenta César— “un músculo que, si lo cargas de golpe, lo matas”.

El truco está en seguir apelando a nuestras emociones y susceptibilidades. Eso que sientes, alguien lo ha escrito, eso que buscas, alguien lo ha escrito, eso que aún no sabes, alguien lo ha escrito. No tengas miedo a buscarte entre páginas, voces y líneas del tiempo, lo peor que te puede pasar es que te encuentres.

Hallar estos recursos encuadernados o en versión digital no te debe tomar más de 5 minutos si te lo propones. Regresa a ese regalo de la navidad pasada o explora las posibilidades que diversas plataformas en línea ponen para su descarga gratuita. Instancias como el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, el Fondo de Cultura Económica y la Universidad Nacional Autónoma de México, entre muchas otras, han habilitados plataformas de consulta libre para que el límite en las páginas lo pongas tú.

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Eso sí, cuando hayas alcanzado el punto final y puedas cerrar satisfecho una historia para abrir otra, recuerda compartirla con alguien más. Crear comunidad en torno a la literatura es una partida que necesita muchos jugadores. Ten presente que este acceso fácil e inmediato no cualquiera lo tiene. Las bibliotecas hoy permanecen cerradas, y esa cercanía incondicional con sus barrios y colonias que las albergan se corta por la ausencia, por eso, cuando las circunstancias nos lo permitan, regresemos a estos espacios e inundemos, sin más pretextos, estas casas de lectura con memoria indeleble y razón arada.