Orgullo 2020, ni un paso atrás…a la distancia

Orgullo 2020, ni un paso atrás…a la distancia

Por: Paulina Islas

Finaliza el mes del orgullo LGBTTTI+ y, en este año, la pandemia por el virus COVID-19 ha limitado los eventos que normalmente se llevaban a cabo para visibilizar la diversidad sexual y de género que existe.

Sin embargo, la pandemia no evitó que se buscaran nuevos mecanismos y espacios para alzar la voz por los derechos de la comunidad LGBTTTI+, generar conciencia y celebrar los logros obtenidos desde 1969.

“Alerta por nuestros derechos ¡No al retroceso!”

Desde el Comité IncluyeT, se anunció que éste sería el lema de la 42° edición de la marcha del Orgullo en la Ciudad de México, publicando en su página de Facebook un pronunciamiento político, acompañado de los hashtags #ElOrgulloPermanece #AlertaArcoíris #NoAlRetroceso.

El acostumbrado desfile que se realizaba todos los 28 de junio, marcado como el Día Internacional del Orgullo LGBT+ en conmemoración por los disturbios en el pub Stonewall Inn (Greenwich Village, Nueva York), fue realizado de forma virtual este año.

Esta ha sido una alternativa común ante la aparición del virus SARS-CoV2 o coronavirus, y el desfile se pudo seguir a través de transmisiones en YouTube, en la página de Facebook de Once Noticias o directamente en el perfil de la Marcha del Orgullo LGBT de la Ciudad de México, contando con la participación de 91 países y más 400 organizaciones de la comunidad LGBT+.

“Esas transmisiones dan la seguridad de que no estas solo y que todo lo que tú eres está bien”, asevera una miembro poblana de la comunidad LGBT+ que prefirió mantener su nombre anónimo.

Violencia, racismo, machismo y discriminación dentro de la comunidad

“Sí hay muchos estereotipos que tratan de imponerte, incluso dentro de la comunidad”, señala la activista anónima, “o sea, esperan que, si eres lesbiana o seas hiper femenina o hiper masculina, te encasillan y eso no está chido”.

En entrevista con el jefe de Departamento de Nuevas Masculinidades de la Secretaría para la Igualdad Sustantiva de Género del Municipio de Puebla, Luis Berra Rosas, explicó que en la comunidad LGBT+, se reproducen prácticas machistas y heteronormativas desde que se tiene la idea del activo y el pasivo, reproduciendo la idea de que un sujeto debe comportarse como un sujeto masculino frente a otro. Desde esta perspectiva de dominio en la relación, se reproducen las mismas violencias que se ejercen en parejas heterosexuales, como sometimiento, chantaje o manipulación, bajo la idea de mantener o controlar la relación.

De igual forma, Berra Rosas señala que los estudios de Nuevas Masculinidades surgen del colectivo LGBT+, cuando personas transexuales u homosexuales, siendo hombres, son oprimidos de forma interseccional por el machismo.

“Los hombres generamos tres estratos de riesgo: hacia las mujeres, hacia sí mismos y hacia otros hombres. Atendiendo esa problemática, el colectivo LGBT+ forma un punto de partida para la crítica a las masculinidades refiriendo que no existe solo una forma de ser hombre, sino que existen multiplicidades”, puntualiza el jefe de departamento.

“La verdad, si tú me preguntas ‘¿eres gay?’, NO. Yo no soy gay porque reconozco que un gay tiene que tener dinero, un cuerpo físicamente bien definido. Tienen que cumplir con ciertas normas que se han impuesto para que seas medio aceptado. Tienes que vivir de cierta forma para que tú puedas ser gay. Si yo veo mi situación político económica, yo no cumplo con nada de eso, yo sería a lo mucho un joto, un maricón o un puto de la periferia”, señala David, de 24 años de edad.

David refiere que, en su identidad sexopolítica, donde se toma conciencia de la clase social, ideología política y estándares de belleza, él no puede definirse como gay. Las etiquetas despectivas dentro de la comunidad son la forma en que la sociedad los ha medido. Asimismo, reconoce que el grupo históricamente más violentado son las mujeres trans, debido a la violencia
machista y homofóbica a la que son sometidas.

“Así como tú te sientes apartado por la sociedad y sojuzgado por la misma, tienes que entender que posees derechos que otra identidad sexopolítica no tiene”, remata.

Foto: Luis Arturo Aguirre, Serie Desvestidas 2011 – 2013

2020, aún hay mucho camino por recorrer

La organización civil Letra S, informó que “en el último lustro, el periodo que va de 2015 al 2019, al menos 441 personas LGBT fueron víctimas de violencia homicida. El 2019 fue el año más violento del quinquenio, con un aumento de 27 por ciento con respecto a la cifra del año anterior y se colocó muy por encima del promedio de 88 homicidios de personas LGBT al año en ese periodo de tiempo, lo que confirma la tendencia ascendente de este tipo de violencia extrema motivada por el prejuicio hacia las diversidades sexuales y de identidades de género.”

“Como casi no he salido y no he tenido contacto con nadie, me siento un poco más segura, pero en cuanto acabe la cuarentena… el problema va ser cuando regrese. Porque ya estaba acostumbrada a un ritmo, volverme a exponer a lo de todos los días y volver a crear ese método de defensa cuando tenga que salir”, indica una miembro de la comunidad que, a sus 20 años, ha sido expulsada de una tienda por conductas inapropiadas e inmorales.

Sin embargo, también externa su preocupación por aquellas y aquellos jóvenes que son discriminados dentro de sus familias durante el aislamiento por el COVID-19, ya que la represión familiar durante este periodo puede desarrollar una inseguridad muy grande: “cuando salga y reciba el impacto de la sociedad… No es lo mismo poder mirarte al espejo y decir sin miedo sí, sí soy, a poder gritarlo sin miedo”.

De igual forma, la organización Letra S señala que Veracruz es el estado con mayor número de casos de homicidios LGBT+. Este tipo de violencia se da en función de la identidad sexual y de género de las víctimas, destacando la saña con la que se perpetran estos crímenes de odio, donde los cuerpos presentan múltiples golpes fisico y heridas provocadas por objetos punzocortantes, violencia sexual, marcas visibles de “tortura”, y/o estaban maniatados de pies y manos.

Alejandro Brito, director de la organización Letra S, afirmó que el principal obstáculo para enfrentar esta creciente violencia letal en contra de personas LGBT+ en el país, es la falta de registros oficiales, ya que no se cuentan con registros de orientación sexual y la identidad de género de las víctimas en las fiscalías estatales, frenando la posibilidad de encontrar soluciones.

Así, un nuevo reto de la comunidad LGBT+ es la búsqueda por el reconocimiento de los derechos de las infancias trans, la homologación nacional de los mismos derechos para todas las personas en todo el país (salud, medicina, trabajo, vida libre de violencia y discriminación) y el derecho a la justicia por los crímenes de odio.