Feminismo en tiempos de pandemia, expertas en la reinvención

Feminismo en tiempos de pandemia

Por: Jessica Hernández

Tras lo que parecía ser un año importante para las movilizaciones feministas callejeras a nivel mundial, llegó un confinamiento social impuesto para evitar contagios masivos por el virus COVID-19, se podría pensar que esto apagó el movimiento, pero, en realidad, este encuentra su fuerza en la cotidianeidad de los espacios privados, porque lo personal es político.

Desde muchos frentes de lucha, el feminismo resiste realidades distintas con un hilo articulador que busca transformar la realidad que enfrentan las mujeres, compartiendo un sistema de opresión.

Así aseguró Natali Arias, representante del Centro de Análisis, Formación e Iniciativa Social (CAFIS A.C.), quien piensa que, a pesar del encierro, el feminismo ha recuperado particular referencia por los contextos familiares y la violencia hacia mujeres durante el aislamiento social, “lo que pasa después del 8 de marzo y con todo esto del COVID, es recordar la importancia del análisis feminista en cualquier situación que estemos enfrentando”.

“Incluso en este colapso, el feminismo recupera particular relevancia, primero, articulando el frente en forma de respuesta a cosas que son muy importantes y que ya venían denunciando, como es la violencia, que afecta específicamente a las mujeres en el contexto familiar”.

La principal estrategia en todo el mundo para combatir el COVID-19 ha sido el confinamiento en casa, lo que no se consideró, especialmente en contextos como el mexicano, era que esto podía agravar la violencia hacia la mujer u otros sectores como niñas, niños, adultos mayores, personas con discapacidad, comunidad LGBT+, entre otros, dentro del hogar.

“Fueron justamente los feminismos los que volvieron a poner al centro esta discusión de la importancia de pensar en la violencia familiar, de recordarle al estado que la casa y la familia no son un espacio seguro para todas, aunque ya lo habíamos dicho muchas veces”.

Hace un par de semanas, el Ayuntamiento de Puebla informó sobre nuevos tipos de denuncias por violencia hacia las mujeres y la comunidad LGBT+, volviéndose necesario visibilizarlas:

  • Agresiones a personal de salud (enfermeras y médicas)
  • Control, restricción y vigilancia de actividades
  • Despidos injustificados
  • Violencia en el hogar por repartición inequitativa de labores domésticas, cuidado de menores y personas dependientes
  • Irresponsabilidad sanitaria de hombres
  • Violencia por abuso de sustancias dentro del hogar
  • Acoso y violencia sexual
  • Vulnerabilidad y violencia por problemas de salud
  • Discriminación a la comunidad LGBT+

Al respecto, Catalina Pérez Osorio, titular de la Secretaría para Igualdad Sustantiva de Género (SISG) del municipio de Puebla, comentó que también han recibido denuncias por violencia hacia las mujeres que viven solas, se quedan sin dinero para pagar la renta y los caseros les piden favores sexuales a cambio, o de mujeres que viven solas en unidades habitacionales, condominios o fraccionamientos y reciben acoso sexual por parte de vecinos que se percatan de su modo de vida.

Pérez Osorio afirmó que “dichas formas de violencia no se habían estado presentado o, por lo menos, no estaban visibles. Eso también es importante, que todas las modalidades que tenga la violencia se vayan visibilizando”.

A su vez, se presenta una segunda problemática, el confinamiento social ha mantenido a las y los escolares en casa limitando la libertad de las mujeres para dedicar tiempo a otras actividades que no impliquen el cuidado del hogar, lo cual les ha imposibilitado salir a interponer denuncias por violencia o acoso sexual, ir a terapia o incluso contestar las llamadas de seguimiento que realiza la SISG ya que, afirma la titular “nos han dicho que se les llame a otra hora o que no pueden contestar porque el marido está ahí, o el marido les cortó el teléfono”.

“La situación de la pandemia nos puso en ese lugar, porque estar 24 horas con personas en espacios cerrados implica precisamente esta crispación que se va convirtiendo en actos de violencia sistemáticos y agudos”.

Aquí es donde el feminismo encuentra su fuerza, en mantener la denuncia constante en contra de este tipo de violencias que, si bien no son nuevas dentro del movimiento, se han vuelto más visibles durante este periodo.

Natali Arias menciona que las redes sociales han fungido como aliadas en la lucha feminista, precisamente para mantener vigente el objetivo del feminismo o, como ella menciona, los feminismos, “ para repensar y recrear concepciones tan importantes como lo son el trabajo, la política, la economía, incluso el sexo, la cotidianidad y los deseos, para reformular utopías y también para recuperar nuestras vidas como vidas dignas y placenteras. También son un recordatorio de que hay muchos sistemas de opresión, es poder nombrar estos diversos sistemas de opresión”.

Con espacios de debate, diálogo, acompañamiento y talleres en línea, el feminismo mantiene vigencia más allá del frente de lucha en la calle y el espacio público para nombrar, visibilizar, denunciar y tratar de erradicar la opresión que viven las mujeres, expresada a través de distintas formas de violencia de género.

“Las feministas hemos aprendido a responder de múltiples formas a los diversos escenarios que nos plantea el contexto porque, en muchos momentos, la calle no fue un espacio para los movimientos feministas. Somos un movimiento y una apuesta que tiene mucha experiencia en
reinventar otras formas de articulación, incluso de denuncia y de protesta”.

Es en estos tiempos de pandemia y confinamiento social donde la mirada pública se inclina hacia la violencia doméstica o familiar que miles de mujeres y grupos vulnerados viven a diario, el feminismo y la perspectiva de género parecen ser las únicas salidas para repensar las estructuras patriarcales que se han ido reproduciendo por años, donde a la mujer se le ha asignado un lugar inferior al hombre, y aprender nuevas formas de convivencia familiar y social equitativa y justa.

Ante esto, los hombres deben cuestionarse los modelos tradicionales de la masculinidad basados en la opresión de género, raza y clase que implican diversos valores, actitudes y mitos, siendo este el objetivo del enfoque de las Nuevas Masculinidades, el cual ofrece una mirada distinta para concebir nuevas formas de vivir la masculinidad, renunciando a privilegios, aceptando una corresponsabilidad real en la reproducción y cuidado de los hijos y adultos mayores, involucrándose en tareas domésticas y otro tipo de tareas tradicionalmente asignadas a la mujer y rompiendo viejos estigmas, cargas y patrones machistas.

Volcando la mirada hacia el pasado, se observa que los logros del movimiento han sido muchos, pero el camino aún es largo, el feminismo está aquí y no desaparecerá hasta conseguir su objetivo: derrumbar las estructuras de opresión que reprimen y coercen a las mujeres y grupos vulnerados.