Jubilados: las rutinas y el optimismo ante el aislamiento por COVID-19

las rutinas y el optimismo ante el aislamiento por COVID-19

Por: Paulina Islas

Los impactos que la emergencia sanitaria por el coronavirus ha traído consigo, aparte del tema económico y médico, son sociales. Las personas tienden a entrar en pánico ante la alarmante posibilidad de contraer el virus, así como infectar a sus seres queridos. Esto lleva a compras de pánico, agresiones, mal informarse y mal informar a otros, entre otras situaciones, teniendo por consecuencia afectaciones y deterioro en la salud mental de las personas.

En México, según datos del Instituto de Investigación para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE), 32.4 por ciento de las personas en la muestra presentan síntomas severos de ansiedad. Asimismo, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) de 2018 señala que el 12 por ciento de la población mexicana se encuentra alrededor de los 60 años y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reconoce la existencia de factores de estrés específicos del brote de COVID- 19, como el riesgo del deterioro de la salud física y mental de personas vulnerables como adultos mayores.

Ante estas cifras, la pregunta es clara ¿cómo sobrellevan las personas jubiladas la pandemia? Este sector engloba alrededor de 5.6 millones personas, según los datos de ENADID, ellos también contribuyen al desarrollo del país y no son ajenos a los cambios en la dinámica social.

Mónica, después de 33 años en la docencia, decidió jubilarse a los 54 años en octubre de 2019; Liliana, en cambio, lleva un año y medio de haber tomado la decisión, a los 62 años. Ambas, con un ingreso que oscila los 10 mil pesos mensuales, han creado rutinas y sobrellevado el aislamiento voluntario por la aparición del virus SARS-CoV-19.

Sus situaciones son diferentes, pues Mónica vive con su esposo e hija y Liliana es viuda. Ambas son un claro mensaje de optimismo y perseverancia, ya que no han dejado que la situación actual las merme emocionalmente.

Liliana, quien se dedicó a trabajar en el sector cultural, antes de la pandemia tomaba cursos de arte e historia en museos y universidades de Puebla, lo que le permitió encontrar en la cultura un espacio de crecimiento y entretenimiento. Ahora, con la imposibilidad de asistir de forma presencial, ha encontrado en las redes sociales los espacios para seguir cultivando este interés y gusto.

Mónica, por el contrario, tomó la decisión de jubilarse por el estrés y presión que su trabajo le producían: “ya estaba yo al borde del infarto, del derrame, estaba agotada, muy cansada. Las fechas coincidieron y dije, es ahora o nunca”. Su intención al iniciar los trámites era pasear, incluso salir de la ciudad y visitar el Estado, sin embargo, por las medidas implementadas por el Gobierno Federal para aminorar la propagación y afectaciones del coronavirus sus planes fallaron.

La clave está en las actividades

Algunas recomendaciones de autoayuda emitidas por el Sistema Municipal DIF del Ayuntamiento de Puebla para atenuar la alteración y conmoción emocional en la ciudadanía y disminuir la ansiedad y estrés derivados de la pandemia son mantener una buena alimentación, realizar ejercicios de respiración, practicar ejercicio habitualmente y reenfocar la atención hacia estímulos externos al propio cuerpo como charlar con alguien, limpiar profundamente, reacomodar un sitio en casa, cantar o cualquier actividad de agrado.

“Yo, tres o cuatro veces a la semana me ejercito, definitivamente la televisión no me gusta, porque son puras cosas del COVID, todo es sobre eso. A mí manera y como quiera, pero trato de ejercitarme un poco”, indica Mónica, ya que está comprobado que la sobre exposición a los medios masivos de comunicación puede aumentar los niveles de estrés. De igual manera, el contacto con la familia, amigos y conocidos, ha ayudado a ambas mujeres a mantenerse tranquilas y se ha convertido en parte de sus rutinas.

Liliana, como parte de sus actividades durante el aislamiento menciona: “tomo cursos, veo videos de los museos de Puebla y de otros lados en YouTube, de cosas que me interesan. Siempre encuentro con qué entretenerme, leo, escucho música, copio recetas de cocina, procuro ocuparme”. Aunque preocupada, trata de estar tranquila y hacer cosas en su casa.

No todo es miel sobre hojuelas

“A mí se me alteró el ciclo del sueño”, platica Mónica, quien a pesar de dedicarse a su casa y ejercitarse, le es pesado emocionalmente estar recluida en casa: “yo era de las que decía ay, quiero unos platanitos fritos y me salía. Yo estaba acostumbrada a andar en la calle todo el tiempo, pero pudo más el miedo”.

Liliana, señala que, ante el sedentarismo que ha implicado permanecer en casa, ha subido de peso: “a mí me gusta salir a caminar y no me es posible. Trato de hacer ejercicio en casa, de hecho, estoy tomando un curso de ejercicios en línea”, menciona Liliana, encontrando como alternativa las actividades deportivas en línea.

El Instituto Municipal del Deporte de Puebla capital, ha informado que cada viernes realiza una activación de Deporte adaptado a las 10 horas, incluyendo personas de la tercera edad, y se ha creado un grupo en Facebook. También, cuentan con el programa virtual de Activación Musicalizada donde, de igual forma, participan personas de la tercera edad. Así, la dependencia municipal brinda las herramientas para mantener la salud mental y física.

Ambas salen poco y procuran protegerse lo más posible, siguiendo las medidas recomendadas por la secretaría de Salud Federal. “Salgo una vez a la semana para las compras de comida, casi siempre temprano y nos tardamos lo menos posible”, explica Mónica.

Para Liliana, pueden pasar hasta 15 días para que necesite salir a abastecer sus productos de primera necesidad. Para las dos, cuidarse de un posible contagio es fundamental y ven con tristeza e impotencia a aquellos que no lo hacen.

“Ya un familiar contrajo el virus, pero trato de estar bien por lo demás. Lo que sí veo es que a veces la gente no respeta la sana distancia y digo, no pues eso no está bien. Es peligroso para todos. He escuchado a chavos aquí cerca haciendo sus fiestas los fines de semana, sin precaución ni nada, y eso no es correcto”, comenta Liliana.

De igual forma, ante una visita para la revisión de la calidad del agua en su vivienda, el esposo de Mónica llamó la atención del inspector al no traer cubrebocas. “El joven estornudó y nos quedamos paralizados. Mi esposo luego luego lo empezó a regañar, que por qué no traía cubrebocas, que no nos debía exponer así”, explica.

Ante este panorama, la frase de “Si te cuidas tú, nos cuidamos todos” de la campaña del Gobierno Federal cobra aún más vigencia. En sus tres niveles, el sector gubernamental ha buscado darle acceso a la ciudadanía a la salud mental y física desde la distancia; lo que corresponde ahora es que la ciudadanía se involucre, escuche y atienda los llamados de las autoridades sanitarias, hacer comunidad para que la Nueva Normalidad llegue pronto.