Regresar a clases sin volver

Por: Paulina Islas

El pasado 24 de agosto dio inicio el ciclo escolar 2020 -2021 en medio de la emergencia sanitaria por COVID-19. Debido a ello, la Secretaría de Educación Pública implementó el modelo a distancia Regreso a Clases. Aprende en casa II, el cual se apoya en los clásicos Libros de Texto Gratuitos y suma recursos a través de internet, radio y televisión.

El aislamiento social para evitar la propagación del virus SARS-CoV-19 ha puesto a las instituciones educativas a repensar la forma en la que más de 30 millones de estudiantes y 1.2 millones de docentes se reincorporan a sus actividades. Este modelo, desde preescolar a bachillerato, tendrá validez oficial y será evaluado una vez que el semáforo epidemiológico nacional cambie a verde.

Delia y Nazareth, de 14 y 19 años, respectivamente, dieron por concluido un ciclo escolar irregular e iniciaron otro con aún más incertidumbre. La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019 del INEGI, indica que el 70.1 por ciento de la población de seis años o más es usuaria de internet, ya sea para entretenimiento (91.5 por ciento), obtención de información (90.7 por ciento) y comunicación (90.6 por ciento). Ahora, tanto ellas como millones de estudiantes lo usan para tomar clases.

Ambas chicas prefieren el modelo presencial, Delia porque muchos de sus compañeros no entregan las actividades a tiempo por lo que las y los maestros tienden a recortar los límites de entrega, lo cual no le beneficia. Para Nazareth es más complejo, ella estudia Biología en la BUAP y enfatizó que mucho de lo que se ve en su carrera se lleva a cabo dentro de un laboratorio.

“Yo llevaba laboratorio, implica muchas prácticas, son cosas que no podemos hacer desde casa. Nos propusieron que en el periodo que tenemos clases en línea, viéramos todo lo de teoría y en caso de que en noviembre pudiéramos volver, hiciéramos las prácticas”, relata Nazareth.

Ambas usan plataformas para el día a día en sus clases. “Afortunadamente nuestra plataforma es bastante eficiente y mis profesores se han acoplado bastante a la nueva forma de trabajo”, dice Delia, contrario a lo que experimenta Nazareth, quien ve a los profesores tener problemas con el uso de las nuevas tecnologías, a lo que se suma la imposibilidad de que los profesores realicen diagramas de forma inmediata como lo harían en un aula.

El caso de Daniel, de 29 años, es distinto, él aplicó para un posgrado en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social desde el año pasado. El campus donde se imparte el doctorado en Historia que él buscaba se ubica en la ciudad de Mérida, Yucatán, por lo que la distancia ya implicaba un nuevo reto para él.

Con la llegada de la pandemia, muchos de los trámites para los que él habría tenido que desplazarse, como entrega de documentos, examen de admisión y entrevistas, fueron reorientados por la institución a un modelo digital. “Este cuatrimestre nos dijeron que vamos a tener que hacerlo totalmente en línea, con la posibilidad de que en enero ya entremos a clases presenciales. Sí va a ser un tanto complicado llevar a cabo este tipo de preparación, sobre todo en la investigación, que para eso son estos posgrados”, explica Daniel.

Con 29 años y toda una vida escolar en el modelo tradicional y presencial, Daniel explica que la tecnología ha resuelto muchos problemas para las instituciones educativas, pero también supone limitaciones, como la interacción social y la visualización de la población estudiantil dentro de la institución, porque no se encuentran en la misma. De igual forma, plantea que la interacción entre estudiantes, en los diferentes niveles educativos, se rompe a la distancia e impactan el desarrollo de las relaciones sociales.

De los tres testimonios recabados, todos coinciden en una cosa: prefieren el modelo presencial. Su idea y la actual situación global obliga a repensar la forma en que se imparten clases en todos los niveles educativos. El estado de Puebla ha sido posicionado por la ENDUTIH por debajo de la media nacional de escolaridad con 8.5 grados, lo que equivale a poco más de segundo año de secundaria. Aparte, señala que existe una diferencia de 28.9 puntos porcentuales entre las personas usuarias en México de internet, ya que de los 80.6 millones de usuarios, sólo en 47.7 por ciento de la población rural es usuaria.

Como seres sociales, esta nueva interacción ha forzado a la gente a adaptarse a estos nuevos modelos de comunicación, sin embargo, la respuesta que se tenga como sociedad puede otorgar grandes crecimientos, o marcar aún más esos espacios que nos separan, no solo durante la pandemia, sino de forma económica, social, estructural, educativa y de acceso a oportunidades.