Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir

Por Paulina Islas

Yo aborté en 2017, a finales de septiembre. La primera en saberlo fue mi mejor amiga. Ya tenía yo la sospecha, pero cuando estamos estresadas pues también se retrasa la menstruación. Compré la prueba rápida de embarazo, leí como tres veces el instructivo y me esperé a la mañana siguiente para hacer la prueba. Estaba en casa de mis papás, así que escondí la prueba lo mejor que pude y fui al baño. Cuando salió positiva, volví a leer el instructivo, para saber si era posible que fuera un falso positivo, pero no.

En el marco del Día de Acción Global por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito, María N cuenta su experiencia y las razones por las que decidió abortar. La Organización Mundial de la Salud reconoce el aborto como un problema de salud pública ya que cada año 47 mil mujeres mueren a causa de abortos inseguros y millones más resultan heridas, algunas de manera grave y permanente.

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Durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Argentina en 1990, la Asamblea del Movimiento Feminista Latinoamericano decidió declarar el 28 de septiembre como el Día por la Despenalización del Aborto. Dicha asamblea tomó en cuenta que las complicaciones por el aborto inseguro y clandestino constituyen la primera causa de mortalidad de las mujeres en muchos de los países latinoamericanos.

Cuando vi la prueba de embarazo positiva, sentí un vacío en el estómago, sentí que las cuatro paredes de mi cuarto se estaban cerrando. Le mandé mensaje a mi amiga y luego, luego me contestó, “eso no es definitivo”, me dijo, “igual y tienes que hacerte una prueba de sangre”. Luego le mandé mensaje a mi pareja, él me preguntó que quería yo hacer, le dije que no estaba lista para tener un hijo.

Fuimos a la prueba de embarazo sanguínea a los dos días y pues, no sabíamos leer los resultados del examen, así que entramos a una farmacia para que nos los explicaran. Cuando la doctora me dijo que sí estaba embarazada, yo sólo quería llorar. Estaba temblando, sudaba yo frío. Mi pareja me tomó de la mano y me dijo que era mi cuerpo, que lo que yo decidiera estaba bien.

Lo pensé por como por dos segundos, no podía ser madre. Mis papás me iban a matar, tenía miedo de que se enteraran, yo seguía estudiando y pues, no tenía nada que ofrecerle a…pues la criatura ¿no? Digo, vivía en casa de mis papás, mi pareja también estaba estudiando, yo no tenía trabajo, no tenía necesidad en el momento. ¿Qué le iba a dar? Nunca fui de la idea de tener hijos, mi plan de vida era estudiar, tener trabajo y pues…nada, no figuraban los hijos en mi futuro. Siempre pensé que cuando tuviera la edad para tener hijos, tendría el dinero para darles lo necesario.

En Puebla, el aborto es legal por 4 causas: violación, riesgo para la vida de la mujer, malformaciones congénitas graves e imprudencial (el aborto fue involuntario). Sin embargo, en el estado se aprobó una reforma constitucional, en 2009, para proteger la vida desde el momento de la “concepción”, por lo que sigue siendo penado hasta con un año de cárcel.

Según la sección XIII del Código Penal del Estado de Puebla, se considera aborto a “la muerte del producto de concepción en cualquier momento de la preñez”; también señala que “aquél que haga abortar a una mujer, de manera con el consentimiento de ésta, tendrá una sentencia de uno a tres años en prisión. Si, por otro lado, el aborto se hace sin el consentimiento de la mujer, aquél que lo realice tendrá una sentencia de seis años y ocho si fuera de manera violenta. Si el aborto fuera realizado por un médico, además de la sanción previa, también perderán el uso de su licencia durante dos a cinco años”. En al artículo 342 de la misma sección, se establece una sentencia de seis meses en prisión a las mujeres que abortan, mientras no tenga mala fama, que haya logrado ocultar su embarazo o que el embarazo no sea producto de un matrimonio.

Ahora bien, si la mujer en cuestión no cumple con alguna de tras tres condiciones anteriores, la sentencia podría ser de hasta un año, debido a que, en 2019, los diputados poblanos redujeron la sentencia de cinco años a uno. Pero no la eliminaron.

Yo no sabía qué hacer, a dónde ir. Nos pusimos a investigar y encontramos algunas asociaciones de ayuda a mujeres que querían interrumpir su embarazo. Como muchas mujeres, tengo algunas irregularidades hormonales y tuve que acudir con mi ginecólogo para ver si el aborto con medicamentos era posible. Él me dijo que no, que era más barato que ir a la Ciudad de México para hacerlo, pero que podía terminar en urgencias. Y, la cosa era que mis papás no se enteraran, ¿no? Y pues, así no me daba confianza.

Recuerdo que, cuando le dije a mi ginecólogo que estaba embarazada y que no quería llevarlo a término, él trató de convencerme de que sí lo llevara a término y que lo diera en adopción. La verdad sí me puso a dudar, porque me dijo que los gastos correrían por parte de la pareja que adoptara. Pero no iba a poder, tampoco era justo para mí. Yo sabía que en ese momento no sentía más que miedo, pero si hacía lo que el doctor proponía, iba a sentir culpa, quién sabe cómo hubieran reaccionado mis papás y, entonces, también iba a ser injusto para mi pareja y para mí.

Mi pareja y yo hicimos cuentas y no salía tan caro ir al sector salud de la Ciudad de México, pero había que salir en el primer autobús, como para estar allá a las seis y tener un buen turno. ¿Te imaginas? Un buen turno. Te piden que lleves agua, un paquete de toallas sanitarias, un papel de baño, a un acompañante, documentación…ni me acuerdo qué más. Me acuerdo que me dijeron que me iban a dar un analgésico potente, pero que no había anestesia.

Estaba yo que me moría de miedo, la verdad yo sé que tuve mucha suerte por contar con el apoyo de mi pareja y que pudimos juntar, no sé de donde, para ir a una clínica privada, pero igual en la Ciudad de México. Muchas chicas no tienen esa suerte, se van solas y las reciben trabajadoras sociales, a duras penas pueden con el pago del autobús.

El Sistema de Información de Interrupción Legal del Embarazo de la Ciudad de México informó que, durante el periodo de abril de 2007 al 31 de mayo de 2019, mil 314 mujeres de Puebla fueron atendidas para esta práctica. También señalan que el uso de medicamentos, la Aspiración Manual Endouterina (AMEU) y el Legrado Uterino Instrumentado son los tres métodos legales utilizados para la intervención de un aborto; de los cuales el primero ha sido utilizado en 164 mil 313 mujeres, mientras que la aspiración en 44 mil 842 mujeres.

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito de Argentina trabaja por este derecho en razón de justicia social, que es reconocer el contexto latinoamericano sumido en la pobreza y la desigualdad social, donde son las mujeres pobres quienes sufren o mueren por abortos realizados en clandestinidad, excluidas también de otros bienes culturales y materiales.

En la clínica que me realizaron el AMEU, primero te pasan a una evaluación, llenan como una historia médica y te preguntan si vas por tu voluntad. Luego te pasan a una salita para hacerte un ultrasonido. La enfermera no era grosera, pero su trato era osco, me insertó el “pato” y pues, me dolió bastante. Entonces ella se volteó con mi pareja y le dijo: “yo creo que vas a tener que pagar la anestesia completa, porque no va a aguantar con los sedantes que le den”. Yo estaba ahí, tendida y medio desnuda, con el dolor y ella hablándole a mi pareja como si yo no existiera.

Cuando terminó el ultrasonido, me hicieron firmar una responsiva en la que, básicamente, la clínica decía que me iban a cuidar, pero que, si me moría en la plancha, pues ellos no se hacían responsables, que iban a intentar revivirme si se necesitaba, pero que no iban a hacer mucho. ¿Qué haces? ¿no firmas? Ya dentro de la zona donde entras sola, las enfermeras son aún más toscas, menos amables y más ríspidas. “Quítate la ropa, te pones esta bata y dejas tus cosas en esta caja. Cuando estés lista, te vas para allá para que te pongan la anestesia” y te lo dicen rápido, como si no quisieran que escucharas.

Te pasan a la salita con tu intravenosa para la anestesia. “¡Súbete! Y pones las piernas aquí”. Estaba que no podía, temblaba y era muy torpe. “Que cuentes del 10 para atrás”, me regañó la anestesióloga, porque no entendí la primera vez. No llegué ni al nueve…hasta ahí me acuerdo. Desperté en un sillón y las enfermeras me preguntaban y me preguntaban que si ya me podía parar para que me vistiera.

Yo veo a la gente que dice que las mujeres que abortan son irresponsables, que somos putas o que eso nos pasa por no saber mantener las piernas cerradas, pero no creo que sepan lo que uno pasa cuando decide abortar. Sigue siendo un tema bien silencioso, ¿sabes? Si no hubiera ido a la Ciudad de México y hubiera llevado a término mi embarazo, quién sabe si la criatura y yo hubiéramos estado bien, igual y mis papás me corrían de la casa, quién sabe si hubiera terminado la carrera o si hubiera conseguido trabajo.

La verdad fue una decisión pensada y difícil, porque cuando sales de la clínica no es el final, luego hay que comprar antibióticos, vitaminas, citas con el ginecólogo para ver si el procedimiento salió bien…ah, porque no hay garantía. Te pueden dejar mal y puedes agarrar una infección. De ahí se agarran, porque es el sector salud, donde seguro te tratan peor, o un lugar más o menos, donde medio te tratan bien, pero no es como que todos los días puedas comparar o que en la escuela te expliquen que debes buscar en una clínica para interrumpir un embarazo no deseado.

FOTO: Citlaly Carrillo

En México, a pesar ser legal en la capital desde 2007, el aborto no es una garantía para todas las mujeres, ni siquiera para quienes han sido víctimas de abusos o hayan abortado de forma involuntaria ya que solo en Puebla, de 2006 a 2017 se han presentado 55 denuncias, 37 juicios, 13 sentencias y 5 personas han sido recluidas en prisión por cargos de aborto, de acuerdo al Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y del Tribunal Superior de Justicia.

Aparte, después duele, tienes dolor después del procedimiento. Pero igual yo tuve suerte, hay quienes se mueren porque se desangran o se infecta la herida, porque es una herida, o terminas en la cárcel por decidir que no quieres ser mamá. Si en algún momento tengo hijos, quiero que sean felices y les pueda dar todo lo que necesiten, no quiero que como un caso que escuché en el radio, una señora a la que se le murió su hijito, pero la señora no tenía ni para las copias para que pudiera enterrarlo. Yo les preguntaría a esos que nos satanizan, si el niño no hubiera muerto, ¿creen que tendría una buena vida?

Casos como el de María o menos afortunados han sido recopilados por FOCOS , una plataforma digital que tiene por objetivo visibilizar la práctica del aborto inducido como un evento reproductivo frecuente. Además, se pueden compartir testimonios y ver los de otras mujeres para disminuir prejuicios y vivir esta decisión como un derecho.