Ehécatl: mezcal artesanal con sabor a comunidad

Ehécatl: mezcal artesanal con sabor a comunidad

Por: Paulina Islas

En casi todas las regiones de México se produce mezcal, bebida ancestral destilada, se obtiene del cocimiento y fermentación de las cabezas maduras de distintas variedades de agave. Víctor y Saúl, hermanos de 26 y 22 años, respectivamente, buscan fomentar el apoyo a productores independientes que ofrecen productos de alta calidad a un precio justo.

“Los intermediarios o acaparadores les dan en la torre a los productores, les compran su producto a un precio muy bajo y lo revenden carísimo. Nosotros le compramos a Abel al precio que él nos da, no le regateamos”, explica Saúl. El maestro mezcalero, Abel, familiar de los jóvenes, ha dedicado toda su vida en aprender este complejo arte que va desde elegir las piñas necesarias para la elaboración de un mezcal hasta la destilación de este, manteniendo siempre una excelente calidad en cada proceso.

“El proceso cuando es ancestral, con materiales muy rudimentarios o artesanal, como el que Abel produce, es conocimiento que se pasa de generación en generación. Aparte, la producción es comunal, ese dinero no solo se va a la familia de Abel, se queda en la comunidad”, indica Víctor, “la producción industrial es bien diferente, en masa. Eso reduce aún más los costos, pero se sigue vendiendo igual de caro”.

A este emprendimiento se ha sumado Luis, amigo de Saúl, y entre los tres han acercado la tradición del mezcal a bazares y círculos independientes, ofreciendo a aquellos curiosos pruebas de alguna variedad de la ancestral bebida.

Ehécatl, el dios del viento

Ernesto de la Torre Villar, historiador poblano, explica que, a través de la literatura de la cultura nahua se puede conocer su concepto del mundo, de sus divinidades, su origen y valores tradicionales. En sus múltiples publicaciones, el historiador aborda el texto conocido como la Leyenda de los Soles, una serie de poemas sacros que eran cantados en el Calmecac (centro de enseñanza en la época prehispánica). Su contenido fue recogido de viejos informantes hacia 1558, aunque es más antiguo, y en sus cantos se da cuenta del mito cosmogónico más importante del pueblo nahua.

En la Leyenda de los Soles, se presenta Ehécatl como una de las muchas manifestaciones del dios Quetzalcóatl y en este caso, “aquél que mueve los vientos”. De acuerdo con la visión prehispánica, los dioses se percataron que los hombres no producían suficiente alimento para sostenerlos, por lo que necesitaban algo que les provocara alegría y despertara sus pasiones.

Ante ello, Ehécatl- Quetzalcóatl se dispuso a consultar a Mayahuel (deidad representativa del maguey y fertilidad) para encontrar una solución. Sin embargo, Mayahuel estaba custodiada por la abuela Tzitzímitl, quien no le permitía salir. Ehécatl- Quetzalcóatl y Mayahuel se fugaron de noche para hacer felices a los hombres, Tzitzímitl, al darse cuenta de que la habían desobedecido, despedazó a la joven diosa. Ehécatl, afligido, la enterró en los campos cercanos y de ella nacieron hermosas plantas de grandes y puntiagudas hojas: el maguey.

Esta mitología inspiró a los hermanos Saúl y Víctor, para acercarse al maestro Abel y envasar con este nombre cinco variedades de mezcal: Cirial, con notas vegetales y florales, Tepeztate, cuya maduración es de 25 años, el famoso Espadín, el Tobala, cuyas plantas son pequeñas y producen un mezcal bastante aromático, y un ensamble de los anteriores.

Obstáculos en el camino de la distribución

La distribución de este mezcal se lleva a cabo en bazares que promueven el comercio local y el apoyo a pequeñas marcas independientes, tales como el Zona Basura Zero, ubicado en Cholula. A futuro, Ehécatl pretende tener un espacio propio en el que puedan incorporar más variedades de esta bebida ancestral y ser referente para todo aquel amante del mezcal. Sin embargo, los tres jóvenes se han encontrado con diversos obstáculos.

“Sí nos compran, pero es gente de clase media, gente de dinero. El mezcal, gracias a los acaparadores y a los productores industriales, eleva los costos en su beneficio. No digo que no deje o que no apoye a las comunidades productoras, pero está mal pagado”, explica Saúl.

El Consejo Regulador del Mezcal, en su página de internet, detalla ocho pasos para la regulación de la planta que será la que produce el mezcal. Con ello, se obtienen los sellos de Denominación de origen, posteriormente hay otros ocho pasos para la producción a granel de la bebida. Nuevamente, después de seis trámites, se puede envasar para, finalmente, después de 12 nuevas regulaciones, se obtenga el certificado NOM, que permite la venta nacional o exportación de esta bebida.

“Entendemos que es necesario, pero es carísimo hacer ese procedimiento, muchos productores no tienen el capital para hacer todo eso. Lo que nosotros queremos es que la gente vea al mezcal como una bebida accesible, es un alcohol muy noble y no tiene que ser caro para ser de calidad”, mencionan los jóvenes, al tiempo que señalan la falta de espacios independientes dentro de la capital poblana para dar a conocer este tipo de bebidas, así como un apoyo por parte de las autoridades para impulsar estas acciones que buscan, más allá del aspecto económico, el reconocimiento de las raíces de esta bebida, de las personas que lo producen y de las comunidades que viven de ello.

A través de sus redes sociales (Ehécatl Mezcal), las personas interesadas en probar esta bebida ancestral podrán adquirir los productos elaborados artesanalmente por Abel y comercializado por Víctor, Saúl y Luis.

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