Consumo local de árboles de navidad naturales reactiva la economía y ayuda al medio ambiente

Consumo local de árboles de navidad naturales reactiva la economía y ayuda al medio ambiente

Por: Paulina Islas

El virus SARS-CoV-19, aparecido en Wuhan, trajo consigo afectaciones sanitarias y económicas, por lo que gobiernos y diversas organizaciones, como Greenpeace, han volcado sus esfuerzos a fomentar el consumo local como forma de reactivación económica.

Este tipo de consumo ayuda a que familias enteras, poseedoras de pequeños negocios, logren mantenerse a flote a pesar de la crisis económica, recuperando sus ingresos y evitando el ensanchamiento de la brecha de desigualdad en el país.

Greenpeace México también señala que, apoyar el consumo local, pone a las personas consumidoras del lado de los sectores que han probado estar a favor del medio ambiente.

La temporada navideña, al igual que las demás festividades, ha sido adaptada a medidas de distanciamiento social y de salubridad. Comprometida con este nuevo panorama mundial, la familia Navarro, como muchas otras, se dan a la tarea de comprar el mejor ejemplar para acompañarlos durante las celebraciones y ayudar al medio ambiente al mismo tiempo.

Según datos presentados por Greenpeace México, esta temporada se caracteriza por el aumento en el gasto de energía eléctrica, la generación de un 30 por ciento más de basura (empaques, material de embalaje, botellas de plástico, vidrio y unicel), la quema de fuegos artificiales y el tránsito en las calles (produciendo un aumento de más de 10 millones de kilogramos de gases de efecto invernadero).

Por ello y para reactivar la economía local ante la presencia del COVID-19, la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) fomenta la compra de árboles de navidad natural y coloca a Puebla en el cuarto lugar a nivel nacional en producción de árboles para estas fechas, con 23 mil 285 piezas, todas clasificadas como plantaciones certificadas.

Adriana, de la familia Navarro, sugirió acudir a los mercados certificados como el Tianguis de Árboles de Navidad ubicado en la avenida Margaritas.

También, existen pequeños productores, como Paula, quien cuenta con un vivero en el Circuito Juan Pablo II y, en compañía de su esposo y dos hijos, se dedican a la venta de más de 200 variedades de plantas. En esta temporada, aparte de la producción normal, adquiere un número limitado de pinos certificados para su venta.

Así, la familia Navarro se encuentra con el vivero de Paula en busca de una maceta para el árbol que recientemente adquirieron.

“Siempre es mejor cuando tienen raíz, don. Así lo puede tener por años, deje le explico cómo tiene que ponerlo en la maceta”, explica el esposo de Paula, quien desde los 12 años se dedica a la jardinería y decoración.

La principal clientela del vivero de Paula son jardineros, quienes obtienen un precio de mayoreo al consumirle con el fin de apoyarlos y que ambas partes obtengan una ganancia. La familia de Paula cultiva alrededor de 20 variedades de las plantas que ofertan, como el belén, begonia, amaranto o la nochebuena, la cual compran en esqueje y reproducen en naves pequeñas.

Foto: CONAFOR

Con la llegada de la pandemia, muchas personas que empezaron a trabajar desde casa o decidieron aislarse voluntariamente, encontraron una distracción en sus jardines, señaló Paula.

“A nosotros nos ha ido bien, a pesar de la pandemia. Como a nosotros no nos cerraron, porque ve que, entre abril y mayo, cerraron la mayoría porque son locales más pequeños, nosotros no, mientras estuviéramos bien distribuidos, procuramos tener de todo”.

CONAFOR informa que, anualmente se compran entre 1.6 y 2.0 millones de árboles de navidad en México, de los cuales, 40 por ciento son producidos en país y el resto se importa de Estados Unidos y Canadá. Con precios de entre 400 y dos mil pesos, las plantaciones forestales comerciales de árboles de navidad, ayudan a la recuperación y conservación de los suelos, mejoran la economía de las comunidades, de los productores y sus familias. Además, la dependencia federal indica que estas plantaciones se establecen en terrenos sin cobertura forestal que alguna vez fueron agrícolas o ganaderos, por lo que al reconvertirlos a terrenos forestales contribuyen a mitigar el cambio climático.

Para la familia Navarro la prioridad era encontrar un pino mexicano, debido al olor y los recuerdos de la infancia. “Este era el que mi papá nos compraba, me acuerdo por el olor”, indicó Adriana mientras arrancaba un pedacito de hoja del pino elegido y lo frotaba entre sus dedos para liberar el aroma de una forma más intensa.

Foto: CONAFOR

Para Paula es importante el cuidado del medio ambiente, por lo que busca que sus pinos tengan raíz para que, al pasar la navidad, las familias puedan plantarlo en su jardín o si no tienen espacio, en los parques públicos alrededor.

“Yo les digo, es más, sí se puede ver en las cadenas comerciales, un pino navideño cuesta mil pesos, pero son de los que ya están podados. Dicen que hay que cuidar el planeta, entonces ¿por qué no comprar una planta natural que tenga raíz? […] Esas tiendas son de americanos, entonces, para ayudar al mexicano, tiene que comprar cosas mexicanas”.

En estas fechas de hace un año, se podía ver una cantidad mayor de nochebuenas en el vivero, sin embargo, conscientes de la crisis económica, han disminuido la cantidad de árboles y flores que ofertan sin miedo a reducir en gran cantidad sus ganancias pues ellos saben que cuentan con una clientela fija, la cual han forjado a lo largo de 33 años de existencia del vivero.

“Un señor vino y preguntó ‘¿a cuánto el pino?’ […] los estábamos dejando en 350 pesos y ni siquiera nos preguntó por qué ni como, nos dijo ‘me lo llevo’. En ese momento, agarró el teléfono el señor y dice: ‘vénganse para acá, estoy en tal parte, aquí los pinos están en 350 pesos y están bien bonitos’. No sé si fue por la ayuda del señor, pero se acabaron rápido. Nosotros no lo damos caro, pero igual, los que nos quedan los rematamos a 200 pesos, no nos gusta quedarnos con producto, por lo menos para sacar lo que invertimos”, concluye Paula.