Mujeres al poder, la importancia de la participación política femenina

Mujeres al poder, la importancia de la participación política femenina

Por: Jessica Reyes

Una democracia participativa no puede excluir a ningún sector de la población si pretende ser legítima.

La inclusión plena de las mujeres en todos los niveles decisorios de la vida política y pública es un tema de garantías de sus Derechos Humanos por formar parte de la construcción de una sociedad como un proyecto en común, donde la representatividad suficiente de hombres y mujeres posibilite la creación de proyectos humanos, no genéricos.

De acuerdo con Ana Lluvia García Vilchis, jefa del Departamento de Empoderamiento para las Mujeres de la Secretaría para la Igualdad Sustantiva de Género, la igualdad de género es una deuda que tiene el sistema por el arrebato histórico de oportunidades y derechos que han vivido las mujeres en todas las esferas sociales, pues la estructura nació y ha persistido bajo una visión patriarcal, machista, misógina y violenta.

La dominación jerárquica y unilateral promueve que los hombres sigan utilizando los mecanismos de decisión y acción a favor de un solo género, y hace de los cargos públicos espacios de disputa por el privilegio, desde donde incluso mujeres desvirtúan el poder con una perspectiva falócrata.

Pero la igualdad entre hombres y mujeres no tiene que ver con una confrontación de poder genérico, explica Lluvia García. Es más bien una búsqueda de justicia y de equidad que intenta, en primer lugar, evidenciar la multiplicidad de violencias que se ejercen hacia las mujeres para invisibilizar su poder, mermar su participación, someter su autonomía y relegar su quehacer en la sociedad al ámbito privado, subyugando su voz.

Entonces el tema trasciende a la conciencia colectiva y, en segundo esfuerzo, persigue esquemas más justos, con cambios sustanciales mediante proyectos alternativos al sistema. La generación de políticas públicas con perspectiva de género posibilita la ruptura del ejercicio del poder machista autoritario y, al mismo tiempo, da apertura al reconocimiento del valor ser de las mujeres.

Ante ello, continúa García Vilchis, surgen aversiones y resistencias como consecuencia de propuestas disidentes, las cuales, cuestionan en términos radicales el ejercicio del hombre en la monopolización de la representatividad. El avanzar en la igualdad de representación tiene que ver también con la oportunidad de permear las esferas políticas, económicas, culturales y sociales, con formas de ética, luchas y libertades distintas, que ha abanderado el movimiento feminista por la justicia social.

“Tampoco se trata de idealizar estos procesos, porque no son perfectos, son procesos que dan apertura a otros horizontes y posibilidades para generar acciones en pro de la sociedad, no de un ser individual, donde la atención de lo colectivo es lo que permite cambios en un sistema”, asevera Lluvia.

Y agrega: “la lógica de acceso debe de ser en generar procesos donde las mujeres seamos parte realmente de la sociedad. Generar una política para dinámicas más justas, no solamente a favor del proyecto de las mujeres, sino en favor del proyecto de la humanidad”.

Cuando, realmente, las mujeres toman decisiones

En una revisión de la composición de los espacios de gabinete de las últimas cuatro administraciones del Municipio de Puebla, se observa una distribución promedio de cargos con sólo 24.5 por ciento de participación de mujeres* en las dependencias del gobierno local:

Durante la administración 2008-2011, con la primera alcaldesa mujer de la Angelópolis, cinco espacios de 19 dependencias locales fueron ocupadas por mujeres –26.31 por ciento de integración –, mientras que en la gestión 2011-2014, cuatro espacios de autoridad de 20 instancias los ejercieron mujeres –20 por ciento de representatividad –.

La tendencia continuó en la administración del 2014-2016, donde en 22 dependencias municipales se designó a cinco titulares mujeres –22.72 por ciento de inclusión –, y para la segunda parte de esta gestión tras el nombramiento de un nuevo edil, del 2016 al 2018, en siete de 23 cargos de poder se nombró o mantuvo a una mujer –29.16 por ciento de paridad –.

Ha sido la actual administración 2018-2021 un caso donde el poder entre mujeres y hombres dentro del gabinete municipal se ha distribuido de forma igualitaria.

Desde la primera conformación de gabinete, se estableció una estructura para la gobernanza con 40 por ciento de representación paritaria, donde 10 de 25 espacios del Ayuntamiento de Puebla fueron ocupados por mujeres. Esto, tras 13 modificaciones de cargos a la fecha, se sostiene con la ocupación de 11 perfiles femeninos, lo que representa el 44 por ciento de puestos encabezados por mujeres.

Este es un principio de paridad de género que se anticipó a las reformas legislativas en la materia, las cuales, para el proceso electoral 2021, garantizarán el acceso a las mujeres al 50 por ciento de los espacios en los tres poderes de gobierno –legislativo, ejecutivo y judicial –, como en los tres niveles de gobierno –federal, estatal y municipal –.

Así, candidaturas, gabinetes, dirigencias de partidos políticos, órganos autónomos, magistrados y colegiados, deberán trascender a una legitimación democrática de igualdad sustantiva.

*Este análisis está basado en las propuestas iniciales de gabinete de cada administración, exceptuando el periodo de 2016-2018, cuando tras la licencia de Antonio Gali Fayad, el Congreso Local designa a Luis Banck Serrato como presidente municipal. En este caso, se tomó como referencia la permanencia y las nuevas designaciones que realizó al momento de asumir el cargo. En cada periodo de gestión, asimismo, se consideró la creación y modificación de Secretarías u Organismos Públicos Descentralizados del Ayuntamiento de Puebla. En todos los casos se exceptuaron del análisis las Coordinaciones Ejecutivas de Presidencia.

Acciones institucionales para la alcanzar la igualdad sustantiva

Para responder a los desafíos de igualdad sustantiva –no sólo de género, sino entre otros sectores poblacionales históricamente invisibilizados, como la comunidad LGBT+ –, el Ayuntamiento de Puebla ha adoptado la agenda internacional de Objetivos de Desarrollo Sostenible, con el fin de atender de manera transversal todas las dimensiones de un estado de bienestar bajo una perspectiva de paridad, inclusión y justicia.

Los esfuerzos institucionales por impulsar la participación de las mujeres en igualdad de condiciones se robustecieron y blindaron con la creación de la Secretaría para la Igualdad Sustantiva de Género (SISG).

Desde esta entidad, enfocada a defender la dignidad y los Derechos Humanos de las poblanas, así como de las personas de expresión de género diversa, se trabaja de forma transversa un ejercicio público humanamente más sensible y plural.

Ejemplos concretos de ello son el Programa para la No Discriminación e Igualdad de Género del Municipio de Puebla 2018-2021 y la certificación en la Norma Mexicana NMX R 025 SCFI 2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación.

Este primer mecanismo ha posibilitado un trabajo interno de promoción y ejecución de planes de transversalidad de la perspectiva de género. Marisela Téllez Romero, directora de Transversalidad e Igualdad Sustantiva de Género, explicó para Red Pública que se ha implementado un seguimiento de las 27 dependencias de la administración Municipal respecto a sus acciones de manera que se evalúan los cómo se insertan los ejes de atención de paridad y no discriminación en cada instancia, programa, política pública, servicios y diseño gubernamental.

A la par, con la Norma, se complementan los esquemas con actividades y requisitos obligatorios en la materia. Este instrumento va armonizado con el artículo 1° de la Constitución y con la Ley Federal para Eliminar la Discriminación.

Con ello, se ha avanzado por voluntad y compromiso institucional en la consolidación de esquemas de paridad horizontal y vertical al interior del Ayuntamiento, destacando una estructura con 6 mujeres en cada 10 puestos directivos y una nivelación 40/60 de presencia de hombres y mujeres en toda la administración.

Los desafíos que plantean las brechas de género conllevan una asunción de responsabilidad tanto de las partes vulneradas como de los actores que vulneran. La concientización de la problemática, sostiene Marisela, llevará a la acción por crear espacios para la igualdad, donde las mujeres dejen de ser sometidas a ser “ciudadanas de segunda”.