Crianza desde la ternura, paternidades activas

Por: Paulina Islas

En México, cada tercer domingo de junio, una fecha que da la pauta a los hombres para la reflexión sobre la forma en la que ejercen su paternidad.

Espacios como “Hombres Trabajándose Puebla”, que forma parte del Colectivo “Equidad, Bienestar y Salud”, brindan espacios para hombres donde se pueden cuestionar sobre las nuevas formas de masculinidad y la erradicación de violencias en la familia.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoce que el involucramiento activo de los hombres en la crianza de las y los niños contribuye a un mejor desarrollo biológico y psico social de las infancias, al tiempo que contribuye a erradicar los estereotipos y roles de género que la sociedad ha impuesto.

Por lo importante que resulta cuestionar la paternidad, el equipo de Red Pública se dio a la tarea de conversar con Gabriel Licea, miembro del Colectivo Equidad, Bienestar y Salud, sobre las paternidades activas.

Red Pública: ¿Qué son las paternidades activas?

Gabriel Licea: Cuando se habla de estas paternidades activas o nuevas paternidades -también llamadas paternidades corresponsables-, son la posibilidad del ejercicio de la paternidad desde una postura distinta a la tradicional donde las funciones de cuidado están divididas entre hombres y mujeres, de modo que la crianza de los niños y niñas ha recaído, en las mujeres. En el caso de las paternidades activas se trata de tener participación activa en el cuidado de niños y niñas en su desarrollo. Plantea involucrarnos en todas estas actividades que implican desde la planificación de la familia, de tener hijos e hijas; participar en el embarazo, controles prenatales, establecer un vínculo sano desde el embarazo, acompañamiento a la pareja durante el parto cuando es posible, así como todos los cuidados que se requieren en la primera infancia y después en las siguientes etapas de desarrollo de los niños y niñas, que plantean retos distintos, como pasar más tiempo compartiendo, jugando, conociéndose.

RP: ¿Dónde se ve reflejada esta nueva actitud hacia la paternidad?

GL: Son muchas cosas en la cuales no tenía participación un hombre, entonces cuando empieza a participar, se convierte en activo en la crianza, de ahí se entiende la idea de una paternidad activa, que rompe con un modelo tradicional y permite un mejor desarrollo para los niños y niñas, porque necesitan vínculos bien fuertes para un mejor desarrollo. Ha estado siempre la figura de las madres haciendo lo mejor que pueden con una sobrecarga de trabajo y que se puede repartir mejor cuando los hombres entran a actividades de crianza.

RP: ¿Cómo afecta el patriarcado y el machismo en el ejercicio de la paternidad?

GL: Nos plantean la forma en que tengo que ser padre. Es algo que no fácilmente podemos elegir, sino que está marcado por la cultura. Entonces la cultura tradicional ha planteado que yo tengo que estar ajeno al cuidado de mis hijos o hijas [Esto] es una elección que, en lugar de ser pasivo y dejar todo el cuidado de los hijos e hijas a las mujeres, como hombre me involucro, como padre, me involucro y participo en todo lo que tiene que ver con el desarrollo de niñas y niños implica desde el propio embarazo, todo el desarrollo, la infancia, adolescencia y la adultez, inclusive, que requiere de acompañamiento de nosotros lo hombres.

RP: ¿Cuáles son los beneficios para los hombres al involucrarse en las labores de crianza?

GL: Mayor salud. Esa es una que no se distingue, pero si dedico más tiempo a mis hijos, hijas, entonces hay menos tiempo para otras cosas. En un país con una economía difícil, se destina mucho tiempo al trabajo, a veces creo que es desmedido, que no estamos dedicando tiempo suficiente para la convivencia con nuestros hijos y cuando tengo la oportunidad. […] Empezamos a experimentar sensaciones placenteras de que un niño se siente feliz de que estoy con él o ella. También nos da la posibilidad de ser más autogestivos, nos permite ser más independientes, porque muchas de las dependencias de los hombres son de los servicios de nos tienen que dar las mujeres, desde el punto de vista tradicional. El patriarcado exige de las mujeres que nos sirvan en todo, de hecho, que nos sirvan en el cuidado de nuestros hijos. Cuando tenemos esta capacidad de resolver nuestras necesidades por nosotros mismos también genera una gran satisfacción. Se han hecho algunas investigaciones en España, donde el tiempo que se pasa con niños o bebés ha ayudado a que algunos de los indicadores de salud física en hombres hayan mejorado, con menos enfermedades crónico degenerativas, menos posibilidades de tener hábitos perjudiciales, porque tomo menos alcohol, estoy menos de fiesta porque estoy compartiendo o haciendo ejercicio con mis niños y niñas. Hay muchos aspectos de la salud que se ven beneficiados.

RP: ¿Cómo iniciar la transición a una paternidad más activa?

GL: Hay que abrir oídos y corazón para escuchar todas estas propuestas, conocer cuáles son las ventajas de pasar más tiempo con nuestros hijos e hijas. Mucho se ha hablado desde campañas internacionales sobre estar y vivir la paternidad con p de presencia. Conocer los beneficios de compartir con los niños y las niñas todas las etapas de desarrollo. Todas tienen sus retos, desde cambiar pañales hasta cómo acompañar decisiones importantes de un hijo o una hija universitaria, por ejemplo. Entonces, va a traer muchos beneficios, la salud de los hombres mejora cuando estamos incorporados a la vida íntima del hogar. La otra es ponerle mucha emoción a esto, porque son cosas que han resultado tan ajenas para muchos hombres que no se tiene idea de qué significa estar y vivir esto, hay que experimentar y dejarse llevar un poco por la emoción y creo que puede ayudar mucho. El abrir espacios de diálogo con los hombres sobre estas cosas puede ser bastante útil, hacer círculos de reflexión, conversatorios, conferencias, talleres, son recursos que pueden ayudar a una sensibilización de la población masculina. Justo ahora que estamos en junio se empieza a justificar hablar sobre esto para bienestar de nosotros como hombres, como padres y de facilitar de desarrollo de todos y todas.

RP: ¿Qué espacios existen en Puebla para esta sensibilización masculina?

GL: Por ejemplo, nosotros vamos a realizar la octava jornada de paternidades desde el Colectivo Equidad, Bienestar y Salud AC. Cada año hemos tratado de hacer una jordana que permite hacer reflexión y actividades que, en algunos casos, como este año, va a ser con nuestros hijos e hijas. Va a ser virtual por la pandemia, pero se están planificando una serie de actividades donde les involucra y el producto que se obtiene es la experiencia de compartir. En nuestra página de Facebook, Construyendo equidad, va se va a publicar para registrarse y participar en esa experiencia que nos va a acercar y nos permita hacer estas reflexiones.

RP: ¿El factor socioeconómico es determinante para un ejercicio distinto de las paternidades?

GL: Sin duda una persona que tiene una economía mucho más holgada se puede permitir muchas más cosas, sin embargo, creo que es un tema de actitud de las personas, de la decisión que tomemos de involucrarnos con nuestros niños, niñas, porque pasar el tiempo con ellos y ellas, no requiere estrictamente del uso de recursos económicos, más bien de disponer del tiempo para hacerlo. [Hay] hombres que trabajan mucho, generan más recursos y se supone que tendrían más medios para lograrlo, pero no disfrutan de ese tiempo compartiendo con sus hijos e hijas. También hay gente que trabaja mucho y gana poco. Igual puede haber un hombre que disponga de menos tiempo, pero ¿en qué lo ocupa? Esa es la cuestión, la conciencia de ¿qué voy a hacer con mi tiempo en relación con mis hijos/hijas? ¿Cómo voy a compartir con ellos y ellas? Y eso tiene que ver con una postura, también una conciencia ética y un derecho de los niños y niñas, porque está estipulado como un derecho de los niños y las niñas que tengan una crianza un cuidado por parte del padre y de la madre. Un derecho para ellos, obligación para nosotros. Se puede disponer de tiempo y no estar con ellos, Puedo estar en casa, ahora que estamos en pandemia, mucha gente llevó su trabajo a la casa y, podría haber distribuido de otra forma sus tiempos, pero no necesariamente para todos ha sido la decisión de acompañar con tiempo de intimidad que sí permita un conocimiento más profundo de quienes somos y qué necesitamos.

En México, de acuerdo con la encuesta de Mujeres y Hombres 2019, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la distribución de las horas a la semana dedicadas al trabajo no remunerado y de cuidados de los hogares en 2017 son ejercidas en 76.7 por ciento por las mujeres y 23.3 por ciento por los hombres. Además, el 55.3 por ciento de los hombres mexicanos trabajan de entre 40 y 56 horas a la semana; esto quiere decir que o tienen jornadas de más de ocho horas o trabajan los 7 días de la semana.

Estas cifras revelan que la labor de crianza sigue reproduciendo roles de género a costa del bienestar y desarrollo de la niñez y mujeres mexicanas. La UNESCO establece que “una paternidad responsable propicia el camino hacia una sociedad más inclusiva. Para esto es necesario la implementación de políticas que promuevan una transformación cultural a favor de corresponsabilidad del cuidado y la conciliación entre el trabajo y la familia”.

Desde los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en su quinto postulado, establece la necesidad de reconocer y valorar los cuidados no remunerados, así como la provisión de infraestructuras y la formulación de políticas de protección social que promuevan la responsabilidad compartida en el hogar y la familia.

Finalmente, Gabriel Licea invitó a los padres a involucrarse más en la crianza de las infancias, así como ser partícipes de las actividades del hogar, informarse de los beneficios que trae a las y los niños tener una figura paterna (biológica o adoptiva) con un rol más activo y menos tradicionalista:

Si yo hablo, platico y entiendo lo que vive mi hijo, mi hija, lo que experimenta, lo que le da miedo, lo que disfruta, sus aspiraciones, ya sé cómo puedo colaborar para que este niño, esta niña tenga mejores opciones de desarrollo y se sienta pleno o plena, feliz. Eso se convierte en una gran satisfacción para un padre o una madre. Así como hay diversas masculinidades, también paternidades. Hay algunas que son autoritarias, otras que son ausentes, otras que abandonan, entonces a los hombres que son padres o que paternan – que a lo mejor no tiene un hijo biológico pero lo cuida, la cuida- les invitamos, si creen que puede haber una posibilidad de estar mejor, la desean, será importante que podamos hacer puentes, encuentros de modo que, un ejemplo podría ser esta jornada de paternidades u otros programas que el propio colectivo tiene, como un taller que se llama caminando contigo, que es de psicoprofilaxis prenatal, es decir preparación para el parto con enfoque en masculinidades, sobre cómo acompañar a su pareja en un momento que es trascendental en la vida de las familias, que es la llegada de nuestros hijos e hijas. Pueden sorprenderse de lo mucho que podemos encontrar y de lo que podemos generar desde la masculinidad, que no se va a construir sola, la tenemos que hacer, la tenemos que crear.

FUENTES:

https://www.inegi.org.mx/contenido/productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/nueva_estruc/702825189990.pdf

https://www.cndh.org.mx/ni%C3%B1as-ni%C3%B1os/derechos-humanos-de-ninas-y-ninos

https://www.unicef.org/mexico/informes/pol%C3%ADticas-orientadas-la-familia

https://www.do.undp.org/content/dominican_republic/es/home/blog/2018/paternidad-responsable–un-elemento-clave-para-el-desarrollo-hum.html

https://www.sdgfund.org/es/objetivo-5-igualdad-de-g%C3%A9nero