Sal de ahí y cruza la Puerta Violeta

Puerta Violeta

Por: Jessica Reyes

En los hogares de la ciudad de Puebla, casi dos mil llamadas de auxilio por casos de violencia contra mujeres se marcaron durante el primer cuatrimestre del año y, en todo el Estado, cerca de cinco mil escenarios símiles de desespero y suplicio que hacen de Puebla la quinta entidad de todo el país con más telefonazos de ayuda por hechos de agresión, abuso y sometimiento, en razón de género.

Como parte de la respuesta institucional para brindar un espacio seguro de atención, acompañamiento y resguardo a mujeres víctimas de violencia, así como a sus hijas e hijos, si es el caso, se instauró en la capital poblana el programa Puerta Violeta, explicó para Red Pública Norma Estela Pimentel Méndez, actual secretaria para la Igualdad Sustantiva de Género del Ayuntamiento de Puebla.

Se trata de un modelo gratuito y de operación permanente —365 días al año, las 24 horas del día —que otorga a cualquier poblana que se encuentre en riesgo servicios de protección, asesoría jurídica, cuidado médico y esquemas de trabajo social.

La Puerta Violeta se ubica en la calle 16 Sur 3911, en la colonia Anzures, sin embargo, desde cualquiera de las 27 dependencias que integran al gobierno local se opera esta estrategia, para asegurar la remisión oportuna de las víctimas a espacios seguros, ya sea a la Unidad de Atención y, en caso de violencia extrema, al Refugio Temporal.

Ahora, todas las oficinas gubernamentales del municipio forman parte de una red de apoyo institucional para recibir, valorar y canalizar a mujeres sobrevivientes o víctimas de violencia, de manera coordinada entre todas las instancias, destacando la participación del Sistema Municipal DIF, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Sindicatura Municipal y la Secretaría de Bienestar.

De esta forma, los espacios públicos se resignifican como entornos seguros, destacó Pimentel Méndez, desde donde personal capacitado y sensible sigue un protocolo unificado de actuación para brindar la atención integral que se requiera, bajo una perspectiva de género y de derechos humanos.

El programa Puerta Violeta deriva de una política federal vinculada a la aplicación de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y, de acuerdo con Norma Pimentel, opera bajo dos líneas de acción fundamentales: el respaldo humano-social para salvaguardar a la víctima, así como el amparo legal para proceder jurídicamente contra su agresor, si así lo desea. Todo, desde un solo escenario de atención.

El modelo reconocerá la individualidad de las poblanas que crucen el marco violeta; nivel de riesgo, carencias, estado de vulnerabilidad y condición de agravio. A su vez, orientará sobre las vías procesales que cuentan para romper el silencio, denunciar y acceder a mecanismos de reparación integral.

Recientemente, la Secretaría para la Igualdad Sustantiva de Género logró identificar las 10 zonas en el municipio con mayor riesgo de incidencia de violencia de género. Así, tras un mapeo del territorio se tienen priorizadas las juntas auxiliares de San Pablo Xochimehuacan, San Jerónimo Caleras y La Resurrección. Asimismo, las colonias Puebla Centro, Guadalupe Hidalgo, Miguel Hidalgo, Santa Lucia, Constitución Mexicana, Bosques de Santa Anita y la Unidad Habitacional La Margarita.

El crear y hacer visibles espacios seguros y próximos a la ciudadanía cobra mayor relevancia dentro de un contexto en el que cinco de cada 10 mujeres en México no se pueden sentir libres y tranquilas en sus propios hogares, pues los consideran lugares de conflicto, abuso y desigualdad, de acuerdo con los resultados de las Encuestas de Evaluación Rápida sobre el Impacto de la COVID-19 en el país, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Al ser una estrategia de característica multinivel y multiagencial, Pimentel Méndez señaló que el plan de atención inicial podrá verse fortalecido a medida que se sumen otras instancias de los distintos órdenes de gobierno, así como de diversos sectores públicos y privados, pues no sólo se ampliaría el número de espacios seguros desde los cuales acompañar a más mujeres, sino que también se enriquecería el protocolo de atención y servicios para diligenciar de mejor manera la extensa antología de necesidades con la que llegan las víctimas.

“Puerta Violeta es un llamado a la corresponsabilidad social; a colectivas, asociaciones de empresarias y empresarios, al sector académico, a otras autoridades estatales y federales, para que se sumen desde sus espacios y sepan las mujeres que no están solas”, recalcó la funcionaria.

De cara a una problemática sistémica, con escenarios y detonadores multifactoriales, el programa se alza categóricamente teñido de violeta para impulsar la ruptura de los círculos individuales de violencia que sufren las poblanas.