La huella ecológica que deja la pandemia: productos de limpieza

Por: Paulina Islas

A raíz de la pandemia por COVID-19, el uso de productos de limpieza se ha intensificado para evitar la propagación del virus originado en Wuhan, China; sin embargo, estos solventes, así como derivados orgánicos de sanitizantes y limpiadores, han generado la misma cantidad de ozono que, antes de la emergencia sanitaria, generaban los vehículos motorizados.

Esta información fue publicada por el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Autónoma de México con motivo del Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul, celebrado el 7 de septiembre.

Oscar Peralta Rosales, investigador de este centro académico expresó en el artículo publicado que, a partir de la disminución de la circulación de vehículos se redujeron sus emisiones, al igual que las industriales y gases contaminantes.

Sin embargo, estos fueron reemplazados por las reacciones químicas con el aire de los limpiadores, desinfectantes y sanitizantes, así como geles de alcohol —usados actualmente en altos volúmenes— que, al reaccionar con compuestos como los óxidos de nitrógeno del aire y la luz solar, acaban formando ozono en la ciudad.

Este ozono a nivel de suelo es uno de los principales componentes de la niebla tóxica, que puede causar problemas respiratorios, asma y reduce la función pulmonar.

A esto se suman las emisiones de dióxido de nitrógeno (producido por la calefacción, generación de electricidad y motores de vehículos) y el dióxido de azufre (generado por la combustión de carbón o petróleo y sus derivados) que también disminuyen la función pulmonar, afectan al sistema respiratorio e incrementan los ingresos hospitalarios por cardiopatías.